Siempre me gustó investigar sobre los planetas y el espacio. Era como un llamado lejano, una curiosidad que no podía apagarse ni con los años ni con las rutinas.
Ya a finales de los años 90 Habian anunciado un acercamiento cercano y visible de Marte a la Tierra, aquella madrugada en San Juan de Marcona, el cielo guardaba un secreto. Eran las cinco de la mañana cuando Marte, el planeta rojo, se acercaba lo suficiente a la Tierra como para hacerse sentir, como si quisiera recordarnos que no estamos solos en la inmensidad.
Me levanté temprano, y en mis brazos llevaba a mi hija Kathia, que apenas tenía dos años. La abrigue con una casaca rosada para protegerla del frío del desierto costero de Marcona y sali junto a ver ella para apreciar el espectaculo. Quizás ella no lo recuerde, pero yo jamás lo olvidaré.
Frente a nosotros, en la penumbra, se levantaba el horizonte con un resplandor extraño. Marte brillaba como un farol antiguo suspendido en el espacio, una esfera roja que parecía palpitar con vida propia. Emitía una luz tenue pero firme, como un latido que alcanzaba la Tierra desde millones de kilómetros.
Me quedé inmóvil, con Kathia recostada sobre mi hombro con sus caracteristicas trensitas,. Ella miraba el cielo con esos ojos grandes de niña que apenas despertaban a la vida. No sé si entendió todo lo que yo le explicaba y si recordaria lo que estábamos viendo, pero sé que, en ese instante, compartimos algo que iba más allá de las palabras: un recuerdo sembrado entre las estrellas.
Marte se fue apagando poco a poco con el amanecer, pero la imagen quedó grabada en mí. Nunca lo olvido, porque fue como si el universo entero nos hubiera regalado un momento íntimo, un puente entre la inmensidad del cosmos y el calor sencillo de un padre abrazando a su hija.
Mi hermano mayor siempre fue una sombra pesada en mi vida. Desde niño, cada ilusión que nacía en mí parecía molestarle. Cuando agarraba una guitarra para aprender mis primeros acordes, me decía que eso era una pérdida de tiempo. A veces escondía el instrumento, otras simplemente se burlaba de mí . Nunca soportó verme feliz haciendo algo que me apasionara.
También soñaba con narrar partidos de fútbol. Me emocionaba escuchar a los comentaristas en la radio y luego imitarlos en mi cuarto, imaginando estadios llenos y goles históricos. Pero él se reía de mí, apagaba la radio o me gritaba que dejara de hacer “tonterías”. Poco a poco fui aprendiendo a callar mis sueños para evitar sus burlas.
Recuerdo especialmente un episodio que jamás olvidé. En la época del Mundial de Argentina 78, Coca-Cola lanzó una promoción para canjear camisetas de selecciones. Mi hermano logró reunir varias tapas y canjeó como cinco camisetas. Yo miraba cada una con ilusión, esperando que al menos una fuera para mí. Soñaba con ponerme una y sentirme parte de aquella fiesta del fútbol que tanto me emocionaba. Pero nunca me dio ninguna. Las guardaba para él, mientras yo solo podía mirarlas desde lejos con esa tristeza silenciosa que solo entiende un niño ilusionado y decepcionado al mismo tiempo.
Otra vez, cuando estaba en el colegio, me invitaron a una fiesta con mis amigos. Yo quería sentirme bien, verme como los demás muchachos de mi edad. Mi hermano tenía una casaca que me encantaba y le pedí prestada solo por una noche. Nunca me la dio. Ni siquiera buscó una excusa amable; simplemente me negó ese pequeño favor como si yo no mereciera nada suyo. Esa noche fui a la fiesta cargando solo el deseo de verme bien.
Nunca fue muy solidario , él parecía disfrutar haciéndome sentir pequeño. Cuando necesitaba ayuda, encontraba indiferencia. Cuando buscaba una palabra de ánimo, recibía lo contrario. Crecí pensando que quizás alfun dia haria lo que siempre quise
Con los años, cada uno hizo su vida. Yo seguí adelante sin cargar traumas, tratando de construir la paz que nunca tuve en casa. Y entonces llegó la noticia inesperada: mi hermano había sido diagnosticado con Parkinson.
La vida, que tantas vueltas da, ahora lo mostraba frágil, dependiente y asustado. Sus manos tiemblan, su voz ya no tiene la fuerza de antes, y muchas veces necesita ayuda incluso para las cosas más simples. y ahí apareció el conflicto más difícil de todos: ¿tengo el deber de cuidarlo después de como se com porto conmigo en esos añostodo el daño que me hizo?
Hay días en que siento compasión. Porque, al final, también es un ser humano enfrentando una enfermedad cruel. Pero hay otros días en que el niño que fui recuerda cada escena, cada sueño roto, cada vez que necesite un hermano mayor.
La gente suele decir que la familia debe perdonarlo todo. Pero quienes nunca vivieron el desprecio constante no entienden que algunas heridas no desaparecen solo porque el tiempo pasó. Ayudar no siempre significa olvidar. Y alejarse tampoco siempre significa odio.
Quizás el verdadero dilema no es decidir entre atenderlo o ser indiferente, sino encontrar una forma de actuar sin traicionarme a mí mismo. Tal vez pueda ayudarlo desde la humanidad, pero sin fingir un cariño que el limito. Tal vez pueda estar presente sin permitir que el pasado vuelva a destruir mi paz.
Porque a veces crecer significa entender que uno puede tener compasión por alguien… y aun así reconocer toda la confucion que esa persona podria haber dejado dentro de nosotros.
Al final:
Tuve una banda de Rock , y tengo mas de una guitarra aun Electrica.
Narre partidos de Futbol de la Copa Peru y fui presidente del centro federado de periodistas de Marcona
Hoy puedo adquirir los mejores polos de los ultimos Mundiales de Futbol
Nunca imaginé que algo tan simple como un tanque de agua
averiado terminaría por ponerme en una situación tan absurda. Trabajo en
Shougang Hierro Perú, una empresa donde, como en cualquier lugar, uno espera ser tratado con justicia y respeto. Sin embargo, un malentendido casi me convierte en criminal a los ojos de todos.
Todo comenzó cuando el tanque de agua en el techo de mi casa
empezó a tener una fuga importante. El tubo de desfogue soltaba agua a
raudales, y para evitar que la casa se inundara, la empresa envió a unos
trabajadores para colocar recipientes y recoger el agua. Usaron unos ladrillos
para sostener esos recipientes, y después de la reparación, simplemente se
llevaron los baldes, dejando los ladrillos en su lugar, como una especie de
cerca improvisada.
Con el tiempo, esa pequeña área empezó a llenarse de plantas
silvestres, de esas que crecen solas cuando uno menos se lo espera. En medio de
esa maleza, algún vecino —no sé si por ignorancia o mala intención— decidió
acusarme de estar cultivando marihuana en mi propio jardín.
Nunca me entere del día que se desató el escándalo, si no días
después por un amigo, ese día yo estaba
tranquilo, jugando fulbito con mis amigos en el club de empleados. De repente,
comenzaron a llegar llamadas, rumores extraños, hasta que alguien me dijo que
la policía había rodeado mi casa. No podía creerlo. Me contaron que era una una
escena surrealista: patrulleros estacionados frente a mi casa, policías tomando
fotos, y hasta un fiscal dirigiendo la "operación". Me acusaban de
haber sembrado marihuana.
No tuve que explicar lo ocurrido, por que como les comento
me entere después de todo, seguro que si estaba presente en ese momento nadie hubiera
querido escuchar razones. Era como si ya me hubieran juzgado. Afortunadamente,
después de revisar las plantas, se dieron cuenta de que no era más que maleza
común, de esa que crece sola en cualquier jardín descuidado. Ni siquiera
tuvieron la cortesía de ofrecerme una disculpa por todo ese hecho bochornoso en
el cual felizmente no estuve presente
No quise denunciar ni armar un escándalo, a pesar de que
tenía derecho. A veces, uno prefiere dejar las cosas así, sobre todo cuando
sabe que la lucha puede ser más cansada que justa.
Vida, llevaba por nombre el álbum de la agrupación argentina Sui generis grabado en octubre de 1972 y donde el tema "Dime quien me lo robo" fue para mi uno de los mejores extractos de ese disco el mismo con el cual rotule al título de este post
Lo escuche por primera vez en radio doble nueve "La radio Rock en Lima" como decía su slogan, Corría el año 1978 no recuerdo si fue después o antes del Mundial de futbol Argentina 78, lo que recuerdo es que iniciaba mis estudios secundarios, estaban de moda los Bee Gees con sus pegajosas melodías que daban marco a La película Fiebre del Sábado por la noche protagonizada por John Travolta , todavía no se estrenaba la película Grease que el mismo actor protagonizara junto a Olivia Newton John, cinta que quedaría guardada en la memoria de todos los que empezábamos a ser adolescentes a fines de los años 70.
Era complicado que un tema grabado en otro país en esos años llegara de manera inmediata a nuestras emisoras locales, no existía el internet, más aún cuando la dictadura de Juan Velasco Alvarado había prohibido escuchar rock, a pesar de estar en nuestro idioma, quizás porque eran agrupaciones que protestaban contra los gobiernos militares y esta agrupación argentina era uno de ellas, pero Fue Comandante General del Ejército Francisco Morales Bermúdez quien el 29 de agosto de 1975 encabezó lo que denominaron el Tacnazo, un golpe de estado contra el presidente Juan Velasco Alvarado, desde el sur del Perú para ser más exactos desde el departamento de Tacna, quizás eso suavizo las cosas y ya pudimos tener poco a poco acceso a los temas de estas agrupaciones.
Menciono de manera particular este tema porque al escucharlo y analizarlo me transporto en el tiempo, tenía 12 años, pero sentí viajar en el tiempo al siglo XXI a nuestra actualidad, quizás por ello hoy me llama mucho la atención los temas que se refieren a los viajes en el tiempo, a los universos paralelos y todos esos artículos que podemos encontrar en la red, pero se preguntaran por qué?
Me identifique con la letra del tema el cual narraba como una persona ya adulta rememoraba sus años de infancia, sus primeras experiencias de vida, sus primeros amores, su tiempo en los salones de clase, una frase menciona "La escuela estaba ahí, esperando por mí, mí patio, mi banco marrón" y en mi escuela casualmente mi carpeta era de color marrón, advertía como ciertas composiciones tienen la particularidad de transpórtanos a diferentes etapas de nuestras vidas, a mi particularmente me llevo más allá, al futuro, al año 2,000 cifra futurista en ese entonces, La primera estrofa del tema decía:
"Mirábamos de pie
Por la ventana, al Sol
Al cielo, las nubes y a Dios
Sabía yo creer el cuento sin razón, al hada, la bruja y a vos
Sabía correr, podía reír y creo también que era feliz"
Si, en esos tiempos cuando era niño tenía un camarote dormía en la parte alta que daba a la ventana por donde solía Observar por el horizonte la salida del sol, quizás no creía en hadas y brujas, pero aún me quedaba rezagos de la inocencia de un niño, y claro podía correr, reír era feliz, todo coincide con el primer párrafo del tema si pueden observar.
Los niños de 12 años en la actualidad no son tan inocentes como lo éramos nosotros es esos tiempos, cuando lo escuche por primera vez siendo aun un niño dije, todo esto lo recordare cuando sea una persona mayor, y eso sucedió, cuando escucho el tema en la actualidad siento que este momento actual ya lo viví, por ello lo relaciono como si hubiera sido un crononauta y hubiera realizado ese viaje temporal.
Frases del tema como
"De pronto fui un varón que no tenía mujer
y quise poderla conseguir.
¡Que tonto fui! Se rio de mí"
¿Creo nos pasó a todos no? como vuelvo a reiterar es increíble como algunos temas musicales de grandes compositores como el de esta gran agrupación "Sui Generis" nos hace identificar con partes importantes del transcurso de nuestras vidas, allí estaban Mito Mestre y un jovencísimo Charly García a quienes con el tiempo logre verlos más de una vez en sus grandes recitales en vivo.
Por eso alguien dijo la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras, de transportarte donde quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, sobre todo en estos últimos 2 años de pandemia que nos tuvo intranquilos y temerosos, esta estrofa sintetiza todo:
Muchos personajes de jactan de haber tenido la autoría de algo que en realidad nunca hicieron, me refiero a temas musicales obras libros etc. lo hizo Alfredo Bryce Echenique, plagió un total de 16 artículos de 15 autores distintos y por ello lo sanciono Indecopi.. lo hizo el político de César Acuña Peralta, Plagio una tesis doctoral, manifestando unas de sus célebres frases "no fue plagio si no copia" el mismo George Harrison tuvo una acusación de plagio de su tema icónico "Mi sweet Lord" Tuvo que pagar una indemnización al grupo musical las Chiffons.
Ya que mencione a un Beatle, Paul McCartney un día dijo, ya todo está creado y quizás si escribimos algo, alguien ya lo hizo, y se puede dar una coincidencia increíble (eso sucedió con Harrison) hace unos años publique un artículo en Peru.com refiriéndome a la primera presentación de Charly García en el Perú a la que tuve la oportunidad de asistir en el año 1985 describí todo, incluso quienes eran y donde venían sus integrantes, allí estaba un joven tecladista no muy conocido aun, llamado Fito Páez, uno de los lectores me critico diciendo que era una copia de wikipedia lo que había escrito, lógicamente lo primero que hice fue ingresar a internet a leer esa información y en realidad lo que halle coincidía en algunos puntos con lo que yo había hecho, pero lo deje allí, yo se mas que nadie que yo estuve en primera fila en ese concierto, es mas lo tengo registrado, lo hice con mi antigua grabadora, aun conservo el Cassette
Como mencione líneas arriba existen situaciones que pueden coincidir, pero si existen copias descaradas por llamarlas de alguna forma, en el Perú tenemos un tema clásico que es casi un himno de nuestro país del "cantautor" Luis Abanto Morales si el mismo "Cholo soy y no me compadezcas" el referido artista presento el tema en mención en un festival realizado en Sullana en el año 1972 y fue el ganador... saben? si lo que están pensando, esa canción no es de él es la copia de un poema del escritor argentino de nombre Boris Elkin. este tema fue al final uno de los temas más representativos en nuestro país del fallecido cantante, Lógicamente cambio algunas frases como por ejemplo donde dice "echar a los vientos la voz de mi quena" el argentino dice "la voz de mi flauta" o donde dice " no dicen ustedes que el cholo es sin alma" en vez de cholo menciona coya como llaman a los indígenas andinos originarios de las provincias del noroeste de Argentina, el poema del argentino lleva por nombre "no me compadezcas" y le aumentaron el "cholo soy".
Es bueno dar versiones de grandes creaciones no solo literarias si no también musicales por decirlo, pero lo justo es mencionar lo créditos no creen? es como que tome mi guitarra cante una canción "caleta" no muy conocida de Duncan Dhu y diga que es mi creación.
Yo solo plagiaba algunas veces en el colegio para aprobar mis exámenes.
Hm, mi Señor (Aleluya)
Mi, mi, mi Señor (Hare krisna) Mi dulce Señor (Hare krisna) Mi dulce Señor (Krisna krisna) Mi Señor (Hare hare)
Siempre percibí quizás por narrativas de acontecimientos muy particulares que cuando alguien del sexo opuesto te atrae, la indiferencia es una técnica muy efectiva a la que se puede recurrir para llamar la atención, es más existen muchas personas quienes tratan de aplicarla en el ámbito de las relaciones amorosas.
En mi adolescencia siempre di esa falsa señal, recurrir a ello cuando una chica llamaba mi atención, era falso lo que se podía percibir de mí, lo que en realidad ocurría era que siempre fui tímido y corto de palabras, cuando una chica me atraía huía, quería que me tragara la tierra cuando estaba junto a ella, no era capaz de entablar una conversación, daba esa falaz impresión de mostrar indiferencia cuando en realidad me sentía corto (Eso lo pueden afirmar mis compañeras de la secundaria si de casualidad leen este post)
Con el paso del tiempo no intente cambiar, porque según dicen los cambios en las personas se dan por etapas mientas los años te pasan, la madurez emocional se manifiesta en una persona cuando tiene la capacidad afrontar las adversidades que se presentan en los diferentes acontecimientos que se presentan en este transcurso donde nacimos vivimos y morimos como lo dijo Vargas llosa , es quizás allí donde recién maduramos y logramos autorregularnos y adaptarnos a nuestro entorno.
De alguna forma este particular comportamiento lo narre en un post anterior "La chica del lapicero"y podría ser trillado repetir la misma historia, pero lo que me indujo a escribir esto fue quizás los factores y circunstancias por la que estamos atravesando todos en estos momentos, y lógicamente no somos excepciones pertenecemos a este planeta, lo que advierto es que quizás por la soledad que estamos pasando algunas personas nos trae como consecuencia relacionarnos menos con los demás, es por ello que cuando se presenta la oportunidad de conocer a alguien que nos cae bien o nos parece simpática nos embarga una sensación de haber conocido a la mejor persona del mundo...es cierto la observamos cuando pasa, intentamos no pasar inadvertidos, deseamos de alguna forma enviar un saludo como cuando en las redes sociales enviamos un emoticón representando una imagen que refleja una emoción.
Comparo en la actualidad mi comportamiento y observo nuevamente algo similar a lo de aquellos años, pues en la actualidad cuando conozco a
una persona que me cae bien sobre todo si es del sexo opuesto pretendo ser muy
conversador intentando dar la imagen de no sentirme cohibido y actuar sin
reservas, con desenfado, cuando en realidad estoy completamente intranquilo y nervioso, creo que engaño bien
sin pretender hacerlo, no tengo para nada esa intención, no es
diferente como cuando de muy joven reflejaba esa falsa indiferencia, es
increíble que en esta etapa de mi existencia mantenga aun esas actitudes y comportamientos, se podría interpretar como que
ni yo mismo me conociera cuando en realidad es lo contrario, ahora observo todo esto como un recreo estoy convencido que este aislamiento involuntario debido a esta terrible pandemia por la cual estamos pasando no me afecta de manera extrema, quizás muy por el
contrario me permite conocerme cada día más, como dice Andrés Calamaro en su
tema Paloma “Porque vivir es jugar, y yo quiero seguir jugando”
Estoy muy seguro de quienes están comenzando a leer este post se enteraron en algún medio de la gran cantidad de casos en que un médico por descuido olvido gasas o incluso un bisturí dentro del cuerpo un paciente después de practicarle una operación.
Por supuesto que la reacción inmediata de quienes no somos parte de esa situación o experiencia por llamarlo de alguna forma seria una sorpresa monumental, inmediatamente diríamos "como pudo suceder" definitivamente se cuestionara al médico de negligencia por no actuar en base a la diligencia exigida.
Existe más de un protocolo a seguir con el fin de evitar estas situaciones que no son nada agradables para el paciente, existen múltiples casos basta googlear y buscar "olvido de material quirúrgico en el cuerpo del paciente" y verán los resultados.
Hay leyes que contemplan estos casos y con el asesoramiento de un abogado se puede iniciar una demanda, donde el paciente puede pedir indemnización por los daños y perjuicios ocasionados.
Pero se preguntaran que me indujo a escribir este post, felizmente no soy doctor, trabajo muchos años en el área de informática y hace algún tiempo me incorporaron al área de Soporte Técnico no soy un especialista en el tema poco a poco voy introduciéndome en este campo, es por ello que en reiteradas ocasiones recurro a la experiencia de mis compañeros que no necesariamente son mayores que yo, en más de una ocasión después de armar un ordenador me sobran algunos tornillos.
Una mañana tenía que armar una computadora que había sido desensamblada el día anterior para probar algunos componentes, al final de realizar la labor regrese a mi escritorio y advertí que no llevaba mis lentes, los busque por toda la oficina y los lugares donde había estado trabajando y el resultado fue infructuoso no pude encontrarlos y tuve que resignarme a tener que adquirir otros.
Cuando ya había dado por perdido los lentes en horas de la tarde recibí un mensaje por WhatsApp de mi compañero con una fotografía adjunta donde se podía apreciar que los benditos lentes estaban, dentro del computador que había armado y que él estaba revisando para extraer un disco duro, imagínense si mi compañero no realizaba esa labor mis lentes hubieran ido a parar a cualquier oficina de la empresa incluso al almacén si el equipo se daba de baja.
Me pareció muy gracioso no solo a mi sino a todos en la oficina, claro que no sería gracioso si yo fuera un doctor que olvida gasas o un bisturí dentro del cuerpo de un paciente por eso titule este post "Felizmente no soy un Doctor"
En esta instantánea que me envió mi amigo Fernando se puede